Una segunda vida para los árboles de Navidad


La temporada navideña ha terminado y como cada año hay que deshacerse de los abetos naturales que alegraron muchas casas y de los que no se vendieron.

En París, los árboles de Navidad se reciclan. Tras ser depositados en puntos de recogida, se trituran y se reutilizan como fertilizante para los espacios verdes de la ciudad. También sirven de alimento para los animales de los zoos.

«El interés ecológico es que antes se quemaban los abetos en incineradoras. Ahora, el material es biodegradable, es natural, por lo que no hay razón para no explotarlo», asegura Nicolas Soules, jardinero de la ciudad de París.

En Londres, también se reciclan. Y la granja más antigua de la capital británica, Kentish Town City Farm, que este año cumple medio siglo, ayuda a ello con una iniciativa que además ayuda a su financiación. Por una pequeña suma recogen los árboles de Navidad. La mayoría son utilizados para alimentar a sus cabras. Un regalo que devoran con entusiasmo.

«Creo que si les diéramos árboles todos los días, probablemente se los comerían, pero probablemente no sea bueno para ellas. Son criaturas con un apetito muy voraz. Pero les damos de comer con cuentagotas para que no coman demasiado de los árboles de Navidad. Pero se irán abriendo camino y los dejarán como esos troncos desnudos de allí», explica Angela Woods, administradora de Kentish Town City Farm.

Los abetos que no sirven de alimento se reciclan y son utilizados para cubrir los senderos de esta granja londinense, que ofrece visitas educativas y terapéuticas para niños y familias.



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Romina

Romina

Romina es una entusiasta de los idiomas de España. Estudió español y francés en la Universidad de Salamanca y se graduó recientemente. Tiene intereses en todo el mundo de habla hispana y es fanática del idioma en general.

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