Las lenguas ucraniana y georgiana se dan la mano en Georgia


Desde que comenzó la guerra en Ucrania, cada vez más georgianos han empezado a aprender la lengua ucraniana. Mariam Orzhonia, es una de ellas. Dice que aprender su idioma es una forma de expresar respeto y apoyo al pueblo ucraniano.

Mariam Orzhonia destaca: «Los últimos acontecimientos me han dado un motivo especial de protesta. En Georgia conocemos el idioma de los ocupantes rusos, pero el ucraniano no es tan popular. Pensé que sería una especie de gesto por mi parte. En este momento soy autodidacta, pero me estoy planteando tener un profesor en un futuro próximo»

Oksana Beliavtseva es de Donetsk. Enseña ucraniano en Georgia y dice que muchos georgianos desean aprenderlo, especialmente desde que se desató la guerra en agosto de 2008. Ahora se ha abierto un departamento ucraniano en la escuela que lleva el nombre del político e historiador ucraniano Mikhail Grushevsky, donde trabaja Oksana.

Oksana Beliavtseva señala: «Los niños son de Mariúpol o Kiev. Ahora hacemos todo lo posible para que estos niños se sientan como en casa y puedan sonreír de una vez por todas. Nunca olvidarán las pesadillas de la guerra, pero haremos todo lo posible para aliviar su dolor»

Pero el interés es mutuo. Los ucranianos también han empezado a aprender georgiano. Hay más de 20 mil refugiados ucranianos en Georgia. Muchos de ellos dicen que quieren estudiar georgiano para entender mejor a su sociedad de acogida. Ahora, decenas de niños ucranianos han empezado a recibir clases de georgiano en el Palacio Nacional de Tiflis. Sus padres también están aprendiendo el idioma junto a ellos.

Liza Janelidze es una de esas madres que también aprende georgiano e indica: «Empecé a aprender georgiano aquí. Por desgracia, antes no sabía georgiano, pero siempre tuve el deseo de aprenderlo. Empezamos a aprender los fundamentos del idioma con libros infantiles. Nos ayuda mucho a sentirnos libres en Georgia y a establecer un contacto más estrecho con los residentes.»

Sasha Avtonomov es estudiante y apunta: «Soy de Kiev. Ahora estoy en Tiflis. Aquí asisto a clases de matemáticas, inglés y georgiano. Me enseñan a tocar la batería y también bailes populares georgianos. La danza es un poco difícil. Prefiero aprender matemáticas».

Como todos los ucranianos, Sasha y Liza quieren volver a una Ucrania en paz, pero nadie sabe cuándo terminará la guerra. Hasta entonces, intentan familiarizarse con la cultura georgiana, mientras los georgianos hacen lo propio con la ucraniana.



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Romina

Romina

Romina es una entusiasta de los idiomas de España. Estudió español y francés en la Universidad de Salamanca y se graduó recientemente. Tiene intereses en todo el mundo de habla hispana y es fanática del idioma en general.

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