La fuerte nevada deja sin refugio a cientos de desplazados en Siria


Una fuerte tormenta de nieve ha afectado a un campamento de desplazados internos sirios en la ciudad de Afrin, en la zona rural del norte de Alepo, controlada por los rebeldes. Se han quedado sin refugio y sin comida.

Hay más de 2.000 damnificados. Muchos pasaron la noche al aire libre tras el derrumbe de cientos de tiendas de campaña. Algunas familias fueron trasladadas a edificios más protegidos.

«Personas desplazadas atrapadas en los campos que están incomunicados en las áreas remotas del norte de Siria están pidiendo ayuda después de que sus tiendas quedasen sepultadas bajo la nieve durante una fuerte tormenta anoche», alertó en su cuenta de Twitter el vicecoordinador humanitario de la ONU para Siria, Mark Cutts.

Explicó que las zonas más afectadas son Afrín y Azaz, ambas bajo el control de las fuerzas turcas y ubicadas en la provincia noroccidental de Alepo, y agregó que las nevadas han causado cortes de carretera, han dañado tiendas de campaña y «han hecho aún más difícil la vida de los desplazados en los campos».

También los conocidos como Cascos Blancos, rescatistas y sanitarios que operan en las áreas de Siria en manos de la oposición, advirtieron del impacto de las nevadas en la comunidad desplazada, «incapaz de conseguir materiales para calentarse» y con sus necesidades básicas sin cubrir.

Según el grupo, que participa en las labores de desagüe en los campos inundados y en la retirada de nieve de las carreteras, las lluvias torrenciales caídas en las últimas horas han «hundido» cientos de tiendas de campaña en la localidad de Atma, en la provincia de Idlib, último bastión opositor del país.

Por esta misma causa, en torno a 95 familias residentes en campos en el norte de Idlib, región en la que más de la mitad de la población es desplazada debido al conflicto armado, tuvieron que abandonar la zona, de acuerdo con un comunicado de la ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Las tormentas de nieve también azotan el vecino Líbano, donde han dejado algunas carreteras cortadas e importantes descensos de las temperaturas, a los que son especialmente vulnerables los cerca de 1,5 millones de refugiados sirios huidos a su territorio, muchos de los cuales residen en campamentos.

«Desde Arsal, en Líbano, hasta Afrín, en el Alepo rural, el visitante blanco aumentó el sufrimiento de los refugiados, destruyó tiendas y bloqueó carreteras. Niños y ancianos se estaban congelando anoche sin un techo», denunció en Twitter la Asociación Independiente de Médicos, presente en Azaz y otros puntos de Alepo.



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Romina

Romina

Romina es una entusiasta de los idiomas de España. Estudió español y francés en la Universidad de Salamanca y se graduó recientemente. Tiene intereses en todo el mundo de habla hispana y es fanática del idioma en general.

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